La respuesta corta: The White Crow (Ralph Fiennes, 2018) es la película sobre la deserción de Rudolf Nureyev en el aeropuerto de Le Bourget, en París, el 16 de junio de 1961. El bailarín Oleg Ivenko interpreta a Nureyev y Fiennes, a su maestro Alexander Pushkin. En España se estrenó el 1 de mayo de 2019 como El bailarín.

Imagen: arte promocional de «The White Crow» (Ralph Fiennes, 2018) © StudioCanal. Uso editorial con fines informativos.
Qué cuenta The White Crow
La película se sitúa en la primavera de 1961, con el Ballet Kirov de Leningrado de gira en París, y va y viene entre tres tiempos: la infancia pobre en Ufá, los años de escuela en Leningrado con el maestro Alexander Pushkin —al que interpreta el propio Fiennes— y las semanas parisinas que desembocan en el aeropuerto. El guion es de David Hare y adapta Rudolf Nureyev: The Life, la biografía que Julie Kavanagh publicó en 2007. Es la tercera película de Fiennes como director, tras Coriolanus (2011) y The Invisible Woman (2013).
A Nureyev lo interpreta Oleg Ivenko, bailarín ucraniano nacido en Járkov en 1991 y primer bailarín del Teatro Tártaro de Ópera y Ballet de Kazán, que debutaba como actor. Ese es el detalle que sostiene la película: quien baila delante de la cámara es un bailarín profesional, no un actor doblado. Le acompañan Adèle Exarchopoulos como Clara Saint, Chulpan Khamatova como Xenia Pushkina, Raphaël Personnaz como el bailarín francés Pierre Lacotte, Louis Hofmann como el estudiante Teja Kremke y Sergei Polunin como Yuri Soloviev, compañero de Nureyev en el Kirov.
Dura 127 minutos y se habla en ruso, inglés y francés, así que buena parte del metraje va subtitulada. Si puedes elegir, mejor en versión original: parte de la tensión está en qué idioma decide hablar cada personaje. Y una advertencia sobre el título: en España la distribuyó DeAPlaneta como El bailarín —en carteles y ediciones domésticas, El bailarín (Nureyev, el cuervo blanco)—, así que si la buscas por The White Crow puede que no la encuentres. El título original viene de un apodo de infancia: en ruso, «cuervo blanco» (belaya vorona) es el que no encaja en el grupo, lo que aquí llamaríamos la oveja negra.
Quién era Nureyev en 1961 y qué pasó en Le Bourget
Rudolf Nureyev había nacido el 17 de marzo de 1938 en un tren del Transiberiano, cerca del lago Baikal, en una familia tártara que se instaló en Ufá. Entró en la escuela de ballet de Leningrado —hoy Academia Vagánova— en 1955, con diecisiete años, cuando allí se empieza hacia los diez, y en 1958 pasó directamente al Kirov, la compañía que hoy conocemos como Ballet Mariinski. Su maestro fue Alexander Pushkin, que años después formaría también a Mijaíl Barýshnikov; él y su mujer, Xenia, lo acogieron en su casa. Eso es exactamente lo que enseña la película, y es cierto.
En mayo de 1961 el Kirov abrió temporada en el Palais Garnier con La bella durmiente, La flor de piedra y una velada de piezas cortas que arrancaba con el «Reino de las sombras» de La bayadera. Nureyev debutó en Francia el viernes 19 de mayo bailando Solor en ese fragmento, y París se rindió. La gira siguió en el Palais des Sports hasta el 15 de junio. A la mañana siguiente, en Le Bourget, mientras la compañía embarcaba hacia Londres, le comunicaron que él volaba a Moscú para una gala en el Kremlin. No se lo creyó.
Sus amigos franceses avisaron a Clara Saint, una joven de 21 años bien relacionada en el París de la época; ella habló con la policía del aeropuerto, y los agentes fueron claros: no podían intervenir, tenía que acercarse él mismo a pedir asilo. Lo hizo. La Fundación Nureyev recoge sus palabras de aquella mañana: «Quiero quedarme y ser libre». Una semana después, el 23 de junio, ya bailaba La bella durmiente con la compañía del marqués de Cuevas en el Théâtre des Champs-Élysées. En abril de 1962 un tribunal de Leningrado lo juzgó en ausencia y lo condenó a siete años de prisión.
Todo lo que vino después —el Royal Ballet, Margot Fonteyn, la dirección del Ballet de la Ópera de París— queda fuera de la película, que termina en el aeropuerto.
Qué hay de cierto en The White Crow y qué es licencia dramática
Conviene decirlo claro: es una película, no un documental. Parte de una biografía seria, respeta el esqueleto de los hechos y, como cualquier ficción, comprime, elige e inventa diálogos. Esto es lo que hemos podido contrastar con la cronología de la Fundación Nureyev y con la prensa de la época:
| En la película | Qué dicen las fuentes | Veredicto |
|---|---|---|
| Nureyev deserta en Le Bourget cuando le cambian el vuelo a Londres por uno a Moscú, con la excusa de una gala en el Kremlin. | Ocurrió así, el 16 de junio de 1961. Entendió que no volvería a salir de la URSS y decidió quedarse. | Cierto |
| Clara Saint avisa a la policía francesa y es Nureyev quien tiene que dar el paso. | Real. Saint acudió al aeropuerto y la policía exigió que fuera él, en persona, quien pidiera asilo. | Cierto |
| Pierre Lacotte no se separa de él en el aeropuerto. | Real. Nureyev le pidió que no se apartara de su lado y, según contó siempre el propio Lacotte, fue él quien avisó a Clara Saint. | Cierto |
| Alexander Pushkin es su maestro en Leningrado y su mujer, Xenia, forma parte de su vida diaria. | Pushkin fue su profesor y el matrimonio lo alojó en su casa. La relación con Xenia que muestra la película procede de la biografía de Kavanagh. | Cierto |
| Agentes soviéticos vigilan a los bailarines en París y le reprochan que salga con franceses. | Está documentado que había personal del KGB con la compañía en aquella gira. El grado exacto de vigilancia que muestra la película no se puede contrastar. | Con matices |
| Teja Kremke, un estudiante de Berlín Este, le insiste en que fuera de la URSS sería el mejor bailarín del mundo. | Kremke existió: llegó a la escuela de Leningrado en 1960. Su papel lo sacó a la luz la biografía de Kavanagh, que es la única fuente. | Con matices |
| La historia salta sin cesar entre Ufá, Leningrado y París, y culmina en el aeropuerto. | Los hechos están en el libro; el montaje en tres tiempos y la escena final alargada son decisiones del guion de David Hare para sostener el suspense. | Licencia del guion |
Hay un tema que la película trata de puntillas: la homosexualidad de Nureyev, apenas insinuada en su relación con Kremke. Time Out, entre otros medios, se lo reprochó en su crítica. Quien llegue buscando un retrato completo del personaje se quedará a medias; quien venga por la decisión que le cambió la vida, no.
La película vista desde una escuela de ballet
Si la ves con ojos de alumno de ballet, hay tres cosas que merece la pena mirar, y ninguna tiene que ver con el suspense.
La primera es el aula. La escuela que aparece en pantalla es la de Leningrado, la que hoy se llama Academia Vagánova: se entra hacia los diez años y son ocho cursos, seis días por semana, con la compañía esperando al final. En CDAM el camino es otro, el programa de la Royal Academy of Dance, que ordena el aprendizaje en grados, con un examinador externo y con alumnos desde los tres años hasta adultos. Ver otra escuela trabajando el mismo cuerpo humano es una lección de danza en sí misma: fíjate en cómo corrige Pushkin y en lo que pide a cada alumno.
La segunda es la edad. Nureyev entró en una escuela profesional con diecisiete años, cuando sus compañeros le llevaban siete de ventaja, y aun así se graduó y entró en el Kirov. No lo contamos como moraleja fácil —empezar tarde no convierte a nadie en solista, y su caso es excepcional precisamente por eso—, sino como recordatorio de que la técnica se construye con trabajo diario. Es la misma conversación que tenemos con quien quiere empezar ballet de adulto y con quien se plantea el itinerario vocacional y profesional.
La tercera es una advertencia honesta: no es una película de danza. Hay menos baile del que espera quien viene por las variaciones, y las escenas de escenario son breves. Si lo que buscas es danza en pantalla, el repaso completo está en nuestro artículo sobre el baile en el cine, y la mejor compañera de programa doble es Yuli, la película sobre Carlos Acosta: otra biografía de bailarín en la que quien baila es bailarín de verdad.
Este es el tráiler original, para que juzgues por ti mismo:
Está editada en Blu-ray y DVD en España y ha pasado por plataformas como Filmin; comprueba el catálogo del momento. Y si la película te ha dejado con ganas de pisar una barra, nuestras clases de ballet para adultos en Madrid empiezan desde cero y sin experiencia previa. La clase de prueba gratuita es de las clases regulares en grupo: las clases particulares, incluido el baile de boda, no la incluyen.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata la película The White Crow?
De la deserción de Rudolf Nureyev. Sigue las semanas de mayo y junio de 1961 en las que el Ballet Kirov de Leningrado actuó en París y termina el 16 de junio, cuando Nureyev pidió asilo en el aeropuerto de Le Bourget en lugar de subir al avión que le habían asignado a Moscú. En paralelo recorre su infancia en Ufá y su formación en Leningrado con el maestro Alexander Pushkin.
¿Quién interpreta a Rudolf Nureyev en The White Crow?
Oleg Ivenko, bailarín ucraniano y primer bailarín del Teatro Tártaro de Ópera y Ballet de Kazán, en su debut como actor. Ralph Fiennes, además de dirigir, interpreta al maestro Alexander Pushkin. Completan el reparto Adèle Exarchopoulos como Clara Saint, Chulpan Khamatova como Xenia Pushkina y el bailarín Sergei Polunin como Yuri Soloviev.
¿Cuándo se estrenó The White Crow y con qué título en España?
Se presentó en el Festival de Telluride el 31 de agosto de 2018 y llegó a los cines del Reino Unido el 22 de marzo de 2019 y a los de Estados Unidos el 26 de abril de 2019. En España la distribuyó DeAPlaneta y se estrenó el 1 de mayo de 2019 con el título El bailarín, que en carteles y ediciones domésticas aparece como El bailarín (Nureyev, el cuervo blanco). Dura 127 minutos.
¿Es fiel a la realidad la huida de Nureyev que se ve en la película?
En lo esencial, sí. El cambio de billete a Moscú, la intervención de Clara Saint, el aviso a la policía francesa y la petición de asilo en persona ocurrieron el 16 de junio de 1961. El guion de David Hare, que adapta la biografía de Julie Kavanagh, se toma libertades en los diálogos, en el montaje en tres tiempos y en la duración de la escena del aeropuerto. Lo que no cuenta es que en abril de 1962 un tribunal de Leningrado lo condenó en ausencia a siete años de prisión.
¿Hace falta saber de ballet para ver The White Crow?
No. Funciona como un drama de suspense sobre una decisión tomada en un aeropuerto y se entiende sin conocer el repertorio. Al contrario de lo que muchos esperan, tiene poco baile: si buscas variaciones completas y escenas de escenario, no es tu película. Si te interesa cómo se forma un bailarín y cómo era una escuela soviética por dentro, sí lo es.
