Cómo se hace un tutú de plato

El vestuario de ballet a menudo nos parece muy costoso, pero detrás de cada traje hay muchísimo trabajo artesanal y un gran gasto en materiales. El caso más extremo es el tutú de plato: esa falda rígida y horizontal que asociamos a El lago de los cisnes o a Paquita es, probablemente, la prenda más laboriosa de todo el teatro. Hoy te contamos qué lleva dentro y por qué un tutú profesional puede tardar semanas en salir del taller.

No todos los tutús son iguales

Aunque a todo lo llamemos «tutú», los talleres distinguen varias familias. El tutú romántico es el más antiguo: largo, vaporoso, de tres a cinco capas de tul, y debutó en 1832 en la Ópera de París con Marie Taglioni en La Sylphide. El tutú campana es corto y rígido, pero cae con una curva de campana y no lleva aro. El powder-puff o tutú Balanchine, creado para las obras del coreógrafo, usa capas más blandas hilvanadas de forma suelta para dar esponjosidad. Y el tutú de plato (o pancake) es el más arquitectónico de todos: sale horizontal desde la cadera, completamente plano, como explica la guía de tipos de tutú del Pittsburgh Ballet Theatre.

De qué está hecho un tutú de plato

La estructura empieza por una braguita base de tejido suave (tradicionalmente bobinet de algodón, en doble capa) sobre la que se cose todo lo demás. La falda son entre 10 y 13 capas de red rígida de nailon cortadas en anchos decrecientes: el estándar profesional ronda las 10-12 capas, y talleres como el de la Ópera de París trabajan con 13. Completan el traje la basque (la pieza que puentea de la cintura a la cadera), un corpiño forrado de coutil resistente —a menudo con ballenas espirales de acero, como un corsé— y, en la mayoría de los tutús de plato, un aro de acero flejado insertado en una funda cosida en una de las capas intermedias (según el taller, la séptima u octava), que es el que garantiza ese plano perfecto.

El montaje, capa a capa

El proceso es pura relojería de costura:

  • Corte y etiquetado. Cada capa se corta a su ancho (de unos 40 cm la mayor a apenas 2-3 cm los volantes de pierna) y se etiqueta, porque una vez fruncidas todas se parecen peligrosamente.
  • Plisado y fruncido. Las capas superiores de los tutús de gama alta se plisan a mano, pliegue a pliegue; el resto se frunce a máquina.
  • Cosido de abajo arriba. Las capas se cosen a la braguita empezando por la más corta y terminando por la más larga, de modo que cada una monte sobre la anterior.
  • El «tacking». Es el secreto del plato: un hilvanado a mano en anillos concéntricos —alrededor de un centenar de puntadas anudadas una a una— que une las capas para que se muevan como una sola. La tensión es crítica: demasiado tensa y el plato no «rebota» con el salto; demasiado floja y se descuelga.
  • El asentado. Recién montado, el tutú se vaporiza y se deja reposar prensado (hay talleres que lo dejan un día entero bajo un tablero) para que el plato encuentre su forma definitiva.
  • La decoración. Solo entonces se fija el plato decorativo superior y se une el corpiño.

En este vídeo del taller de vestuario de la Ópera Real de Suecia puedes ver el proceso completo en manos de sus modistas:


Modistas del taller de la Ópera Real de Suecia confeccionando un tutú de plato

Ver el vídeo en YouTube
Pulsa para ver aquí mismo: «How to make a tutu» — taller de vestuario de la Ópera Real de Suecia (Kungliga Operan)

¿Cuánto trabajo (y dinero) hay debajo de un tutú?

Amanda Hall, costurera con más de veinte años en la Royal Opera House de Londres y autora del libro Making Tutus, calcula que un tutú profesional completo, con su decoración y su corpiño, puede llevar unas tres semanas de confección — otras fuentes del sector hablan de entre 40 y 60 horas de trabajo efectivo. Los talleres artesanales que los hacen a medida piden plazos de entre 4 y 16 semanas. ¿El precio? En España, un tutú de plato básico de ensayo parte de los 70-100 €, los talleres que los confeccionan a medida se mueven entre los 100 y los 200 € en versiones semiprofesionales, y un tutú profesional con el plato decorado puede alcanzar los 400-600 €. En las grandes compañías internacionales las cifras se disparan: la media de un tutú profesional de escenario ronda los 2.300 € y, con pedrería fina, superar los 9.000 € no es inaudito.

Tres curiosidades para presumir en el descanso

  • Un solo tutú lleva al menos 10 metros de tul y red.
  • Los tutús se guardan boca abajo o completamente planos, nunca colgados por la entrepierna, para que la gravedad no venza el plato. En el New York City Ballet, los 36 tutús con cristales de Symphony in C viven cada uno en su propia balda a medida — y su taller ha mantenido en escena un tutú de Odette durante 28 años.
  • Un tutú recién terminado no está listo hasta que «se asienta»: necesita vapor, presión y un par de días de reposo antes de subirse al escenario.

En CDAM nuestros alumnos conviven cada año con este vestuario de cerca: en el Ballet El Cascanueces que montamos cada Navidad y en los espectáculos de nuestra Compañía, donde los tutús de plato hacen exactamente lo que promete este artículo: flotar, rebotar y brillar.