La respuesta corta: las 5 posiciones de ballet son las colocaciones básicas de pies y brazos de las que nace todo el vocabulario clásico: primera, segunda, tercera, cuarta y quinta. Todas parten del en dehors, la rotación de la pierna desde la cadera. Bien enseñadas, se aprenden sin forzar; en este artículo te explicamos cada una y los errores que corregimos en clase.

Por qué las posiciones de ballet lo son todo
Cada paso del ballet clásico empieza y termina en una de las cinco posiciones: un plié, un tendu, una pirueta o un gran salto salen de una posición y vuelven a otra. Por eso en CDAM les dedicamos tiempo desde la primera clase, sea con una niña de 4 años o con un adulto principiante.
Las posiciones se codificaron en la corte francesa del siglo XVII y hoy se enseñan igual en todo el mundo. En nuestra escuela seguimos el método de la Royal Academy of Dance (RAD), que introduce cada posición en el momento evolutivo adecuado: no se trata de «saberse las cinco» cuanto antes, sino de construirlas bien y sin dañar rodillas ni caderas.
Un matiz antes de empezar: «posiciones de ballet» son dos cosas a la vez. Las posiciones de los pies (las famosas cinco) y las de los brazos, el port de bras. Las primeras dan estabilidad; las segundas, línea y expresividad. En clase se trabajan siempre juntas.
El en dehors: la base de todas las posiciones
Antes de describir las posiciones hay que entender el en dehors (se pronuncia «an-deor»), la rotación externa de las piernas que hace que los pies apunten hacia fuera. Es el rasgo que distingue al ballet de casi cualquier otra disciplina.
Lo esencial: el en dehors nace en la cadera, no en el pie. La rotación empieza en la cadera, baja por el muslo, la rodilla y el tobillo, y solo al final llega al pie. Cada cuerpo tiene una rotación natural distinta que se desarrolla con años de trabajo progresivo.
Por eso en clase nunca pedimos los «180 grados de libro». Si una alumna gira los pies más de lo que su cadera permite, la rotación se falsea desde abajo: los tobillos pronan, las rodillas dejan de mirar hacia donde miran los pies y aparecen molestias. Preferimos una primera posición honesta de 120 grados con las rodillas alineadas que una de 180 hecha con trampa. La rotación real llega con el tiempo; las lesiones por forzarla llegan mucho antes.
Las 5 posiciones de ballet de los pies, una a una
Te las describimos con precisión para que puedas visualizarlas, o probarlas en el salón de casa, descalza y sin forzar.
Primera posición
Los talones se tocan y los pies se abren hacia fuera formando una uve amplia. Las piernas están estiradas y giradas desde la cadera, y el peso se reparte por igual entre los dos pies, apoyado en tres puntos: talón, base del dedo gordo y base del meñique. Es la posición con la que todo el mundo empieza y a la que siempre se vuelve.
Segunda posición
Como la primera, pero con los pies separados más o menos a la anchura de los hombros (referencia clásica: un pie y medio entre talones). Es la más estable de las cinco, la base de los pliés profundos. El error típico es separarse demasiado: si la segunda es muy ancha, el plié pierde eje.
Tercera posición
Un pie delante del otro, con el talón del pie delantero tocando el medio del trasero. Es la posición «puente»: pide menos rotación que la quinta y por eso el método RAD la usa durante años en los grados infantiles. Muchos adultos que empiezan también trabajan en tercera una buena temporada. No es una quinta «mal hecha»: es la posición correcta para ese momento del aprendizaje.
Cuarta posición
Un pie delante del otro, como en tercera o quinta, pero separados: entre ambos queda la distancia aproximada de un pie. Es la más exigente de las cinco, porque obliga a mantener la rotación de las dos piernas con los pies alejados y el peso exactamente entre ambos. De la cuarta salen las piruetas: una preparación en cuarta torcida es una pirueta caída.
Quinta posición
Los pies completamente cruzados y pegados: el talón del delantero toca la punta del trasero, y viceversa. Es la más cerrada y la que más rotación real exige; en quinta empiezan y terminan la mayoría de los pasos del repertorio. Llegar a una quinta limpia lleva años, y no pasa nada: se llega cuando el en dehors está construido, no antes.
¿Y la sexta posición? Pies paralelos y juntos, sin rotación. No forma parte de las cinco clásicas, pero se usa constantemente en el calentamiento y en el trabajo complementario.
El port de bras: las posiciones de los brazos
Los brazos tienen sus propias posiciones. En la nomenclatura RAD, la que usamos en clase, las principales son estas:
| Posición | Dónde van los brazos | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Bras bas | Abajo, redondeados delante del cuerpo, como sujetando un aro suave | Posición de partida y de descanso activo |
| Primera | Redondeados delante del cuerpo, a la altura del diafragma | Paso intermedio de casi todos los port de bras |
| Segunda | Abiertos a los lados, ligeramente por delante del hombro y con suave caída del codo a la muñeca | Da amplitud y ayuda al equilibrio |
| Tercera | Un brazo en primera y el otro en segunda | Acompaña los pasos que viajan y las preparaciones de giro |
| Cuarta | Un brazo arriba (en quinta) y el otro en segunda | Líneas de arabesque y repertorio |
| Quinta | Los dos brazos arriba, redondeados, enmarcando la cara sin taparla | La «corona» clásica de los ejercicios |
La consigna que más repetimos en el aula: los brazos no cuelgan de los hombros, se sostienen desde la espalda. Hombros abajo, codos sostenidos, manos vivas sin tensión. Un port de bras bien colocado hace que el mismo ejercicio de piernas sea el doble de bueno.
Errores típicos que corregimos en clase, edad por edad
Después de muchos cursos viendo alumnas desde los 3 años hasta adultas, los errores se repiten con patrones claros según la edad. Estos son los que más corregimos y cómo lo hacemos.
De 3 a 6 años: los pies «de pato»
Las más pequeñas tienden a abrir los pies girándolos desde el tobillo, con las rodillas mirando al frente. A esa edad no corregimos con explicaciones anatómicas: usamos imágenes («rodillas y pies son amigos y se miran»), juegos de colocación y repetición amable. En las clases de ballet para niños en Madrid el objetivo real de esta etapa es la musicalidad, la coordinación y una primera posición cómoda, no la rotación.
De 7 a 10 años: el arco lumbar y las rodillas que se escapan
Con el trabajo más consciente aparecen dos clásicos: arquear la zona lumbar para aparentar más rotación (el culete sale hacia atrás y las costillas se abren) y dejar que las rodillas se metan hacia dentro en el plié. Corregimos con referencias táctiles y espejo: pelvis neutra, costillas cerradas y la regla de oro del plié: la rodilla viaja siempre en la dirección del pie. También vigilamos los dedos agarrotados dentro de la zapatilla: alargados, nunca en garra.
Adolescentes: forzar la quinta
En la adolescencia llega la ambición (bienvenida sea) y con ella la tentación de forzar la quinta cruzando más de lo que la cadera da. Se detecta enseguida: el tobillo delantero prona, el peso se va al dedo gordo y la rodilla trasera se tuerce. La corrección es volver a la rotación real, fortalecer el en dehors con ejercicios de rotadores y ganar grados poco a poco. Una quinta forzada hoy es un tobillo o una rodilla lesionada dentro de dos años, y lo decimos así de claro en clase.
Adultos: la rigidez inicial y las prisas
Los adultos que empiezan suelen traer caderas menos rotadas y muchas ganas de que todo salga ya; si es tu caso, te ayudará nuestra guía honesta sobre empezar ballet de adulto. En las clases de ballet para adultos en Madrid trabajamos con la rotación que cada cuerpo tiene hoy, sin comparaciones: primera y segunda cómodas, tercera en lugar de quinta el tiempo que haga falta, y trabajo paralelo de movilidad de cadera. La mejora llega antes de lo que la mayoría espera.
El error transversal: saltarse la preparación
A cualquier edad, intentar posiciones exigentes con el cuerpo frío multiplica errores y riesgo; por eso el calentamiento en las clases de danza no es un trámite, sino la primera parte del trabajo técnico.
Cómo practicar las posiciones de ballet en casa (sin liarla)
Practicar en casa ayuda si se hace con cabeza. Calienta aunque sean cinco minutos; trabaja frente a un espejo o grábate con el móvil, porque lo que sientes y lo que se ve no siempre coinciden; prioriza primera, segunda y tercera, y deja cuarta y quinta para el estudio; y comprueba la regla rodilla-pie en cada plié.
Un truco de aula: haz una primera posición, cierra los ojos y nota los tres puntos de apoyo de cada pie. Si el peso se va al borde interno, has girado más de la cuenta. Ajusta hasta que el pie esté tranquilo: esa es tu rotación real hoy.
Y un detalle que no es menor: practicar con el pelo recogido deja ver la colocación de verdad. Si no dominas el recogido clásico, aquí explicamos cómo hacer un moño de ballet clásico paso a paso.
Cómo enseñamos las posiciones en CDAM
En CDAM somos centro autorizado de la Royal Academy of Dance, y eso marca cómo secuenciamos este contenido: cada posición aparece en el grado en que el cuerpo está preparado para sostenerla, con la tercera como estación intermedia hacia la quinta y el en dehors trabajado desde la fuerza, no desde el estiramiento pasivo. Grupos por edad y nivel, y corrección individual dentro de la clase.
Si quieres ver cómo se trabaja en directo, con tu hija o contigo, lo más fácil es venir a probar: la primera clase es gratuita y sin compromiso.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las 5 posiciones básicas del ballet?
Primera (talones juntos, pies abiertos en uve), segunda (pies abiertos y separados a la anchura de los hombros), tercera (un pie delante del otro, talón contra el medio del otro pie), cuarta (pies cruzados y separados un pie de distancia) y quinta (pies completamente cruzados y pegados). Todas se ejecutan con las piernas rotadas desde la cadera.
¿A qué edad se aprenden las posiciones de ballet?
La primera y la segunda se introducen hacia los 4-6 años, de forma jugada y sin exigir rotación. La tercera llega en los grados infantiles, y la cuarta y la quinta se consolidan más adelante, cuando el en dehors está desarrollado. En el método RAD cada posición aparece en el momento evolutivo adecuado.
¿Es malo forzar el en dehors para abrir más los pies?
Sí. Si los pies giran más de lo que permite la cadera, la rotación se falsea en rodillas y tobillos, que soportan una torsión para la que no están diseñados: es la vía directa a la lesión. La rotación se gana con trabajo progresivo de fuerza y movilidad, nunca forzando los pies.
¿Un adulto principiante puede aprender las cinco posiciones?
Sí. Un adulto principiante trabaja primero primera, segunda y tercera con su rotación natural, e introduce cuarta y quinta a medida que gana movilidad y fuerza. En nuestras clases de ballet para adultos hay grupos de principiantes donde esto se trabaja sin prisa.
