El Cascanueces: argumento, personajes e historia del ballet de la Navidad

El argumento de El Cascanueces cuenta la Nochebuena de Clara, una niña que recibe un cascanueces de madera, lo defiende del Rey de los Ratones y viaja con él, convertido en príncipe, al Reino de los Dulces, donde reina el Hada de Azúcar. Es un ballet en dos actos con música de Chaikovski, estrenado en San Petersburgo en 1892.

Cartel de El Cascanueces del Centro de Danza y Arte de Madrid: una bailarina en puntas y la sombra del cascanueces sobre el escenario

De Hoffmann al Mariinski: el origen del ballet

Antes de ser el ballet de la Navidad, El Cascanueces fue un cuento bastante más oscuro de lo que imaginas. E. T. A. Hoffmann publicó en 1816 El cascanueces y el rey de los ratones, una historia con batallas nocturnas, maldiciones y una niña a la que los adultos no creen. Décadas después, Alejandro Dumas firmó una adaptación más amable y luminosa, y fue esa versión la que llegó a manos del Teatro Mariinski de San Petersburgo.

Allí, el director de los Teatros Imperiales, Iván Vsévolozhsky, y el gran coreógrafo Marius Petipa prepararon el libreto y encargaron la música a Piotr Ilich Chaikovski, que venía de triunfar con La bella durmiente. Petipa diseñó el plan coreográfico con instrucciones detalladísimas para el compositor, pero cayó enfermo durante la preparación y fue su asistente, Lev Ivanov, quien completó y firmó buena parte de la coreografía del estreno.

El Cascanueces se estrenó el 18 de diciembre de 1892 en el Mariinski, en un programa doble junto a la ópera Iolanta, también de Chaikovski. Y aquí viene la primera sorpresa: no fue un éxito. Parte de la crítica lo recibió con frialdad; les chirriaba que los niños tuvieran tanto protagonismo y que la gran bailarina no apareciera hasta el segundo acto. El tiempo, como verás, puso las cosas en su sitio.

El Cascanueces: argumento acto a acto

Si vas a ver el ballet por primera vez, o vas a llevar a tus hijos, esto es lo que ocurre sobre el escenario. El argumento de El Cascanueces es sencillo de seguir incluso sin haber leído nada antes, porque la danza y la música lo cuentan todo. Aun así, conocerlo de antemano multiplica el disfrute.

Acto I: la fiesta de Nochebuena y la batalla de los ratones

Es Nochebuena en casa de la familia Stahlbaum. Los invitados llegan, los niños esperan los regalos y el árbol preside el salón. Entre los adultos aparece un personaje misterioso: Drosselmeyer, padrino de Clara, relojero e inventor de juguetes. Trae muñecos mecánicos que bailan y un regalo especial para su ahijada: un cascanueces de madera con forma de soldado.

Clara se enamora del muñeco al instante. Su hermano Fritz, entre celos y travesuras, lo rompe, y Drosselmeyer lo repara con un pañuelo a modo de venda. La fiesta termina, los invitados se marchan y la casa queda a oscuras.

A medianoche, Clara baja al salón a buscar su cascanueces y todo empieza a transformarse: el árbol de Navidad crece hasta hacerse gigantesco, los juguetes cobran vida y un ejército de ratones invade el salón comandado por el Rey de los Ratones. El Cascanueces lidera a los soldaditos de juguete en la batalla. Cuando el combate está a punto de perderse, Clara lanza su zapatilla al Rey de los Ratones y decide el desenlace. El hechizo se rompe: el Cascanueces se convierte en un príncipe.

Como agradecimiento, el príncipe invita a Clara a un viaje. Atraviesan juntos un bosque nevado donde los copos de nieve bailan un vals: es el célebre Vals de los Copos de Nieve, uno de los momentos más bellos del repertorio para cuerpo de baile, con el que se cierra el primer acto.

Acto II: el Reino de los Dulces

Clara y el príncipe llegan al Reino de los Dulces, gobernado por el Hada de Azúcar. El príncipe relata la batalla y la valentía de Clara, y en su honor se organiza una gran celebración: el famoso divertimento del segundo acto, una sucesión de danzas inspiradas en dulces y países.

Desfilan la danza española (el chocolate), la danza árabe (el café), la danza china (el té), el trepak ruso, la danza de los mirlitones y el gran Vals de las Flores. La fiesta culmina con el gran pas de deux del Hada de Azúcar y su caballero, la cima técnica del ballet. En muchas versiones, Clara despierta después en su casa, con el cascanueces en brazos, sin saber si todo fue un sueño. Cada coreógrafo elige su final: hay producciones donde el viaje fue real y otras donde todo ocurrió en la imaginación de la niña. Esa ambigüedad, heredada de Hoffmann, es parte del encanto.

Los personajes de El Cascanueces

El reparto varía ligeramente según la producción, pero estos son los personajes que verás en casi cualquier versión:

PersonajeQuién esMomento clave
ClaraLa niña protagonista, hija de los Stahlbaum. En el cuento de Hoffmann se llama Marie; muchas producciones usan Clara.Lanza su zapatilla al Rey de los Ratones y salva al Cascanueces.
El Cascanueces / PríncipeMuñeco de madera que cobra vida y resulta ser un príncipe encantado.Lidera la batalla contra los ratones y guía a Clara al Reino de los Dulces.
DrosselmeyerPadrino de Clara, relojero e ilusionista. El personaje más misterioso de la obra.Regala el cascanueces y desencadena la magia de la medianoche.
El Hada de AzúcarSoberana del Reino de los Dulces y papel principal femenino del ballet.Su variación con celesta y el gran pas de deux del acto II.
El Rey de los RatonesVillano de la historia, al frente del ejército de ratones.La batalla nocturna del primer acto.
Fritz y los StahlbaumEl hermano travieso de Clara y sus padres, anfitriones de la fiesta.La fiesta de Nochebuena que abre el ballet.

Un detalle curioso sobre los nombres: en el relato original de Hoffmann la protagonista es Marie y Clara es el nombre de una de sus muñecas. El ballet ya la llamó Clara en su estreno de 1892, igual que hoy la mayoría de las producciones occidentales (la de Balanchine, en cambio, mantiene Marie), y así lo hacemos también al contar la historia.

La música de Chaikovski: una celesta con secreto

Aunque el estreno escénico fue tibio, la música conquistó al público desde el primer momento: Chaikovski presentó en concierto una suite con números del ballet meses antes del estreno y fue un éxito inmediato. Hoy piezas como el Vals de las Flores o la Danza del Hada de Azúcar suenan cada diciembre en medio mundo, incluso para quien nunca ha pisado un teatro.

La gran protagonista tímbrica es la celesta, un instrumento de teclado con sonido de campanitas de cristal que Chaikovski descubrió en París. Se cuenta que pidió encargarlo con discreción para que otros compositores rusos no se le adelantaran a usarlo. Esa sonoridad delicada, casi de caja de música, es la que da al solo del Hada de Azúcar su carácter mágico e inconfundible.

El acto II es, además, un pequeño atlas musical: cada danza del divertimento tiene su propio color. La española, con su aire de bolero y sus ritmos chispeantes; la árabe, lenta e hipnótica; la china, ligera como un juguete de cuerda; el trepak ruso, pura energía de saltos. Para el alumnado de una escuela, este acto es un regalo: hay papeles de todos los estilos y para todos los niveles.

¿Cuánto dura El Cascanueces?

Una función completa suele durar entre una hora y media y dos horas, con un descanso entre los dos actos; la de nuestros alumnos ronda la hora y media. La partitura ronda la hora y media de música; el resto depende de la producción y del intermedio. Es una duración muy asumible para los niños, y por eso El Cascanueces funciona tan bien como primer ballet: la historia arranca en una fiesta con niños en escena, hay batalla, nieve, dulces y un final feliz. Pocas obras del repertorio enganchan tan rápido a un espectador de seis años… y a uno de sesenta.

Curiosidades del ballet de la Navidad

Algunas historias alrededor de la obra que nos encanta contar en clase:

De un estreno frío a tradición mundial. Tras aquel estreno frío de 1892, el ballet fue ganando terreno poco a poco. El empujón definitivo llegó en el siglo XX: la versión de George Balanchine para el New York City Ballet, estrenada en 1954, convirtió El Cascanueces en la cita navideña por excelencia en Estados Unidos, y de ahí la tradición se extendió al resto del mundo. Hoy, para muchas compañías, es la producción que más público lleva al teatro cada año.

Niños de verdad en escena. Lo que la crítica de 1892 consideró un defecto es hoy una de sus señas de identidad: el primer acto pide niños y niñas reales bailando en la fiesta, y muchas compañías y escuelas de todo el mundo incorporan a sus alumnos a la producción. Esa mezcla de artistas en formación y bailarines experimentados es parte del espíritu de la obra.

Un vestuario de cuento. El Cascanueces es también un desfile de vestuario clásico: tutús blancos para los copos de nieve, trajes de carácter para las danzas del divertimento y el tutú de plato del Hada de Azúcar. Si te pica la curiosidad por lo que hay debajo de tanta magia, te contamos cómo se hace un tutú de plato paso a paso: capas de tul, aros, horas de costura y mucho oficio.

Cada versión cuenta su propio cuento. ¿Clara sueña o viaja de verdad? ¿El príncipe existe? ¿Drosselmeyer mueve los hilos de todo? Cada coreógrafo responde a su manera, y por eso ver distintas producciones de El Cascanueces nunca aburre: el argumento es el mismo, pero la mirada cambia.

Vivir El Cascanueces en Madrid, desde el patio de butacas o desde el escenario

Leer el argumento está bien; verlo bailado es otra cosa. Y bailarlo, otra completamente distinta. En CDAM lo sabemos bien: cada diciembre montamos nuestro Cascanueces en Madrid con nuestros alumnos, de los más pequeños de la fiesta de Nochebuena a los papeles principales (en 2026, el domingo 20 de diciembre). Para las familias es la manera más bonita de descubrir la obra: ver a sus hijos dentro de la historia que acabamos de contarte.

En clase vemos cada año el efecto que tiene este ballet en los alumnos: la música de Chaikovski se les queda dentro, los papeles les dan un objetivo real para el trimestre y el escenario hace el resto. Si tu hija, tu hijo o tú estáis pensando en empezar ballet, en CDAM todos los alumnos de ballet pueden bailar en el Cascanueces, cada uno con su grupo y su nivel.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata El Cascanueces, en resumen?

Es la historia de Clara, una niña que recibe un cascanueces en Nochebuena. A medianoche el muñeco cobra vida, vence al Rey de los Ratones con la ayuda de Clara y, convertido en príncipe, la lleva al Reino de los Dulces, donde el Hada de Azúcar organiza una gran fiesta de danzas en su honor.

¿La protagonista se llama Clara o Marie?

Las dos cosas, según la versión. En el cuento original de Hoffmann la niña se llama Marie y Clara es una de sus muñecas. El ballet la llamó Clara desde su estreno en 1892 y es el nombre más usado hoy en los teatros, aunque algunas versiones, como la de Balanchine, la llaman Marie.

¿Cuánto dura El Cascanueces y es adecuado para niños?

Entre hora y media y dos horas con descanso, según la producción. Es probablemente el ballet más adecuado del repertorio para ir con niños: la historia es fácil de seguir, hay niños en escena, batalla de juguetes, nieve y dulces, y la música es reconocible desde el primer compás.

¿Dónde ver El Cascanueces en Madrid en 2026?

En Navidad suele haber varias producciones en cartel en los teatros de Madrid. Y hay otra opción más cercana: cada diciembre, el Centro de Danza y Arte de Madrid representa su Cascanueces con alumnos de la escuela, desde los más pequeños hasta los niveles avanzados. En 2026, la función es el domingo 20 de diciembre a las 18:00, en el Teatro del Colegio Mayor Universitario Elías Ahúja. Puedes consultar la información en nuestra página del Cascanueces.

Ven a ver nuestro Cascanueces en Madrid