Yuli, la película sobre Carlos Acosta

Banner promocional de la pelicula Yuli, de Iciar Bollain, con Carlos Acosta

Imagen: material promocional de «Yuli» (Icíar Bollaín, 2018) © Morena Films. Uso editorial con fines informativos.

Yuli (2018) es la película de Icíar Bollaín sobre la vida de Carlos Acosta: un niño cubano que no quería bailar y acabó siendo primer bailarín del Royal Ballet de Londres. Es una de las películas de danza que más recomendamos en la escuela, a familias y a alumnos, porque cuenta sin adornos lo que hay detrás de una carrera en el ballet: talento, sí, pero sobre todo disciplina, sacrificio, una familia y un maestro que no se rinden. Aquí va nuestra reseña.

De qué va Yuli

«Yuli» es el apodo que el padre de Carlos Acosta le puso de niño, y la película arranca en el barrio humilde de La Habana donde crece: un chaval que prefiere la calle al ballet, y al que su padre, Pedro (interpretado por Santiago Alfonso), empeña en meter en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, convencido de que ese don es su salida. La historia sigue al niño (Edilson Manuel Olbera Núñez) y al adolescente (Keyvin Martínez) hasta el bailarín adulto, al que interpreta el propio Carlos Acosta. El guion es de Paul Laverty, habitual de Ken Loach, y parte de la autobiografía de Acosta, No Way Home. La película se estrenó en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián de 2018, donde Laverty ganó el Premio del Jurado al Mejor Guion, y en los Goya optó a mejor actor revelación (Carlos Acosta) y mejor guion adaptado.

Quién es Carlos Acosta

Carlos Acosta nació en La Habana en 1973 y se formó en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. En 1990 ganó el Prix de Lausanne, uno de los concursos más importantes para jóvenes bailarines, y su carrera pasó por el English National Ballet y el Houston Ballet antes de llegar en 1998 al Royal Ballet de Londres, donde fue una de sus grandes figuras durante 17 años, hasta su despedida de la compañía en 2015. Se retiró del ballet clásico en 2016, el mismo año en que fundó en Cuba su propia compañía, Acosta Danza, y desde enero de 2020 es director del Birmingham Royal Ballet. Es, además, uno de los grandes pioneros entre los bailarines negros del ballet clásico, y llegó ahí desde un origen que la película no maquilla.

Por qué la recomendamos a familias y alumnos

Porque enseña tres cosas que en clase repetimos mucho. La primera, que el talento no basta: Yuli tiene un don evidente y aun así la película es, sobre todo, la historia de un trabajo. La segunda, que el ballet también es para niños: el conflicto de un chico al que le da vergüenza bailar y que descubre que la danza es fuerza, salto y carácter es un espejo estupendo para los alumnos varones y para sus padres. Y la tercera, que detrás de cada bailarín hay una familia que sostiene, empuja y a veces se equivoca, como el padre de Yuli, con una dureza que la película no juzga pero tampoco esconde. Es una historia dura en algunos momentos —la separación de la familia, la soledad de los primeros años fuera de Cuba—, por lo que con los más pequeños conviene verla acompañados y comentarla; para los alumnos a partir de los diez u once años y para las familias es, sencillamente, imprescindible. Aquí tenéis el tráiler:

En CDAM sabemos que muchas vocaciones empiezan viendo bailar a otros, en el teatro o en una pantalla. Si tu hijo o tu hija se ha quedado con ganas de probar después de ver Yuli, en nuestras clases de ballet para niños y niñas en Madrid —desde los 3 años y con la metodología de la Royal Academy of Dance— hay sitio para chicos y chicas, y la primera clase de prueba es gratuita.